Saskia Katharina Siebel

Nací en 1984 en Allgäu. Mi corazón late con pasión por la fotografía, que ocupa el espacio más grande e importante en mi vida. Se complementa con mi trabajo como adiestradora de perros y mi profunda conexión con la escritura. Todo lo que hago se sustenta en mi alta sensibilidad. Percibo este mundo intensamente. A veces es agotador, pero sobre todo es mi mayor herramienta para crear conexiones auténticas y profundas.

La magia de la fotografía

Para mí, las fotos son mucho más que simples imágenes. Son recuerdos tangibles. Traen de vuelta al presente momentos pasados, ya sean maravillosos o increíblemente tristes. Una foto hace que las emociones de aquel entonces florezcan de nuevo al instante y conserva los momentos para la eternidad.

Precisamente esta autenticidad es lo que busco en mis sesiones de fotos con animales, parejas y familias. Doy un valor absoluto a una relación sincera.

Empatía verdadera: Gracias a mi sensibilidad, percibo exactamente lo que tú y tu animal necesitáis. Me muestro auténtica y os capturo tal como sois realmente.

Sin presión de tiempo: Me tomo el tiempo que necesitemos. Si tarda más, pues tarda más. El bienestar de tu animal o de tu hijo siempre es la prioridad absoluta.

Confianza auténtica: Una relación interpersonal sincera es el fundamento de mi trabajo. Solo así podemos crear imágenes que te conmuevan profundamente y te hagan feliz al final.

La comunicación invisible

Esta profunda empatía es también el núcleo de mi trabajo como adiestradora de perros. Me sumerjo profundamente en la esencia de cada perro. Veo el carácter individual y entiendo las necesidades que tan a menudo permanecen sin expresar. Mi objetivo es una convivencia absolutamente relajada, sin estrés y armoniosa entre el ser humano y el perro. Para mí, la profesionalidad, el conocimiento especializado y la profunda compasión van inseparablemente unidos.

Mi perro del alma Bagira

Nadie me ha marcado más en este camino que mi querido perro Bagira. Fue mi perro del alma y mi maestro más sabio. Me desafió incansablemente, me mostró mis propios límites y me hizo crecer increíblemente como adiestradora y como persona.

He plasmado nuestro viaje juntos en mi libro "Bagira". Es un gran sueño hecho realidad y está disponible tanto en formato físico como en edición digital. En él te llevo a través de nuestra maravillosa y a menudo dolorosa vida. Desde momentos divertidos hasta una profunda responsabilidad, pasando por la carta de Bagira desde el más allá y la desgarradora tristeza final.

El duelo es siempre absolutamente subjetivo. El duelo por un animal querido es real, intenso y no tiene absolutamente nada que envidiar al duelo por un ser humano querido. Amor es amor. Duelo es duelo.