Publicado el
28.5.26

Entrevista con Saskia Katharina Siebel

Saskia Katharina Siebel, artista con un vestido blanco en una hermosa callejuela del casco antiguo

1. Saskia, ¿cuándo te diste cuenta de que la fotografía significaba para ti algo mucho más profundo que simplemente crear imágenes bonitas?

Todo comenzó con mis animales. Ellos fueron mis primeros maestros. Sin tener ningún conocimiento previo, simplemente me compré una cámara y empecé a fotografiar. Practiqué muchísimo, probé diferentes cosas y, cuando hoy veo mis fotos de hace diez años, me siento orgullosa de mi evolución porque aprendí todo sola, a base de prueba y error.

Hasta 2018, muchas veces pensaba al ver mis fotos: “Esto no es perfecto” o “Esto no es lo suficientemente bueno”, y borré muchísimas fotos de mis perros, especialmente de Jamaro. Hasta que en 2018 murió de repente y sin ninguna advertencia. Desde entonces, soy incapaz de borrar archivos fácilmente y me arrepiento profundamente de no solo haber pensado que aquellas imágenes no eran suficientemente buenas, sino también de haber actuado en consecuencia.

Fue ahí cuando entendí que la fotografía va mucho más allá de hacer imágenes bonitas.

Desde que tengo memoria, las fotografías siempre han sido algo muy importante y especial para mí, y aún más después de la muerte de Jamaro. Son recuerdos que puedo traer de vuelta ante mis ojos tanto en momentos felices como dolorosos. Me permiten regresar en el tiempo y amplifican mis emociones. Son instantes que permanecen para siempre. A través de las fotografías quedan preservados y vuelven a florecer cada vez que las observamos.

En el silencio junto a ellos comprendí lo valioso que puede ser un solo instante. Quería conservar esa conexión, esa sensación de amor incondicional. Una fotografía no es solo una imagen. Es una herramienta preciosa que me permite recuperar recuerdos y emociones en cualquier momento. Es como una cápsula del tiempo para el corazón.

2. Tus imágenes se sienten increíblemente honestas y cercanas. ¿Qué significa para ti la emoción real detrás de la cámara?

La emoción real es la verdad sin filtros. Ya sea la risa salvaje de un niño pequeño, la mirada profunda y familiar de una pareja que lleva décadas caminando junta, la conexión profunda entre una persona y su perro o el amor entre hermanos.

Detrás de la cámara, para mí significa seguir la energía emocional que hay en el espacio. No fotografío solo lo que veo, sino también lo que siento. Porque solo cuando yo misma me abro, la otra persona también logra abrirse.

Siempre deseo, ya sea fotografiando personas o animales junto a sus humanos, que terminen olvidándose de mí. Me encanta cuando la presión desaparece y comienzan a reír juntos, abrazarse o besarse. Cuando el perro busca la cercanía de su dueño, ofrece su pata o cuando un niño mira a su madre con admiración.

Adoro las fotografías de detalles: manos que se tocan, pequeños gestos que contienen tanto amor sin necesidad de decir una sola palabra.

3. Muchas personas se sienten inseguras cuando son fotografiadas. ¿Cómo consigues que puedan relajarse contigo?

Yo veo realmente a la persona, a la familia, a la mujer. Incluso antes de la sesión intento quitar presión a través de conversaciones telefónicas para conocer mejor a quienes voy a fotografiar. Pregunto qué les gusta de sí mismos y también qué no les gusta.

A través de mi sensibilidad y mi apertura les transmito que conozco perfectamente esos pensamientos y emociones. Yo misma me pongo muy nerviosa antes de cada sesión, sin importar si estoy delante o detrás de la cámara.

Especialmente con las mujeres percibo mucha inseguridad. Muchas me dicen antes de la sesión que no se sienten lo suficientemente bonitas, que se sienten demasiado mayores, demasiado gordas o demasiado arrugadas. He escuchado incontables veces frases como: “Casi no hay ninguna foto en la que me guste cómo salgo” o “Simplemente no soy fotogénica”.

Tomo muy en serio esos miedos e inseguridades, pero intento devolverles una imagen completamente diferente de sí mismas, tanto durante la sesión como después. Creo un espacio libre de juicios. Siempre les digo a mis clientes que “dejen sus expectativas en el coche” y que nos concentremos únicamente en existir y sentir el momento.

Cuando desaparece la presión, la verdadera belleza surge de forma natural. Hasta ahora no ha habido ni una sola mujer que, al elegir sus fotos favoritas, no haya dicho: “No sabía que podía verme tan hermosa”. Ese es el mayor cumplido que puedo recibir.

Y esto también ocurre con familias, parejas, amigos y, por supuesto, animales. No tenemos que hacer nada. Hablamos, guardamos silencio, respiramos, hacemos pausas. No soy una simple proveedora de servicios, soy una acompañante. Yo misma me muestro vulnerable y abierta. Cuando las personas sienten aceptación, rápidamente entienden que no tienen por qué esconderse. Se convierte en un espacio seguro donde la perfección deja de importar.

4. ¿Hubo alguna sesión o encuentro que te haya conmovido especialmente?

La verdad es que muchas sesiones me emocionan profundamente. Debido a mi alta sensibilidad, percibo energías y emociones que ni siquiera necesitan expresarse con palabras. A menudo veo tristeza en los ojos de las personas. Y esos encuentros suelen ser silenciosos.

Una vez acompañé a alguien que estaba atravesando una gran pérdida. En sus ojos había muchísimo dolor, pero también muchísimo amor. Estar allí y capturar ese amor a través de mi lente, sin intentar esconder el dolor, me conmovió profundamente.

También me emocionan mucho las sesiones con mujeres que se han escondido de cualquier cámara durante años. Mujeres que cargan mucho sufrimiento o viven con depresión. Cuando ven sus fotos y se les llenan los ojos de lágrimas porque por primera vez se reconocen fuertes y hermosas, me toca el corazón cada vez.

Las sesiones arcoíris también son siempre un enorme desafío emocional para mí. Son sesiones con perros enfermos — jóvenes o mayores — que no tienen mucho tiempo de vida. Saber eso hace que cada sesión sea muy especial. Pero me mantengo fuerte detrás de la cámara porque sé lo valiosos e irremplazables que serán esos últimos recuerdos.

También he acompañado a familias donde los hijos adultos reservaron una sesión para sus padres mayores, muchas veces de más de 75 años. Sé lo rápido que la vida puede cambiar los planes. Y cuando recibo un mensaje diciendo que uno de los padres falleció poco después de la sesión y que mis fotografías fueron utilizadas para el funeral o la tarjeta de despedida, me conmueve profundamente. Las familias sienten una gratitud infinita por tener esas imágenes como recuerdo eterno. No elimina el dolor ni hace la pérdida más fácil, pero esas fotografías familiares pueden hacer que el duelo sea más llevadero algún día.

5. ¿Cuándo nace para ti un momento realmente auténtico, uno que no puede planearse?

En el caos de una familia con niños pequeños o en la silenciosa intimidad entre una persona y su perro. Esos momentos no pueden prepararse ni fingirse. Simplemente ocurren cuando uno tiene la paciencia suficiente para esperarlos.

Cuando el control desaparece y se deja ver la vida real, la verdadera cercanía. Esas son las imágenes que todavía te ponen la piel de gallina veinte años después.

6. ¿Qué sientes cuando las personas se ven a sí mismas de una manera diferente gracias a tus fotografías?

Me hace sentir profundamente humilde. Tengo la oportunidad de devolverles una parte de su propia luz y esencia, algo que quizá habían olvidado en la rutina diaria.

Especialmente mostrar a las mujeres en toda su fuerza y enseñarles que cada arruga y cada experiencia las hace aún más expresivas es una misión muy importante para mí. También es un proceso de sanación para mí misma.

7. ¿Qué emociones deseas regalar a las personas a través de tu fotografía?

Quiero regalarles una sensación de refugio y la certeza de que su historia personal tiene un valor infinito.

Ya sea la mágica primera etapa con un bebé, el vínculo profundo entre hermanos, el retrato de una mujer que finalmente se acepta plenamente a sí misma, las risas auténticas con la mejor amiga o esa conexión silenciosa y profunda con tu perro del alma.

Mis imágenes deben convertirse en anclas emocionales. Deben recordarte quién eres y a quién amas con todo tu corazón cuando la vida allá afuera vuelve a ponerse difícil.

8. ¿Por qué la vulnerabilidad y la naturalidad son tan importantes en tu trabajo?

Porque solo en la vulnerabilidad puede surgir una conexión verdadera. Ya existen demasiadas máscaras y filtros en el mundo. Yo busco lo real, lo auténtico.

Para mí, la naturalidad es la forma más elevada de belleza. Cuando nos atrevemos a mostrarnos vulnerables, mostramos nuestra verdadera fuerza.

Y esa autenticidad se refleja especialmente en la conexión silenciosa entre un ser humano y su perro o caballo. Los animales sienten nuestra alma inmediatamente y nunca nos juzgan. En su presencia dejamos caer automáticamente todas nuestras barreras.

Y cuando ese amor incondicional y esa confianza pura entre humano y animal se hacen visibles en una imagen, nace esa magia especial que quiero conservar para siempre.

9. ¿Cómo manejas los momentos emocionales cuando durante una sesión aparecen lágrimas o recuerdos profundos?

Sostengo el espacio emocional. Cuando aparecen recuerdos de animales fallecidos o tiempos difíciles, eso está permitido. Dejo la cámara a un lado y simplemente estoy presente.

Esas emociones forman parte de la historia de la persona. Y muchas veces son precisamente esos momentos emocionales los que crean las imágenes más honestas y poderosas que hemos tomado jamás.

10. ¿Qué hace que una imagen sea realmente conmovedora para ti?

Para mí, todo lo que es auténtico resulta conmovedor.

Cuando al mirar una fotografía casi puedo sentir la suavidad del pelaje del perro o la fuerza con la que alguien apretaba la mano de su pareja, eso es lo que me toca el corazón.

Una imagen conmovedora no necesita perfección técnica. Necesita alma. Debe hacer vibrar algo dentro de mí que siga resonando mucho tiempo después.

También el estilo visual influye mucho en esa emoción. Amo la fotografía en blanco y negro cuando encaja emocionalmente con el momento, porque reduce la imagen a lo esencial: la emoción pura.

Especialmente hoy en día me parece muy triste que tantas personas creen imágenes generadas por inteligencia artificial y versiones artificiales de sí mismas. Aunque estén técnicamente bien hechas, puedo reconocer en una fracción de segundo si una imagen es real o no. A cada imagen artificial le falta lo más importante: el sentimiento.

Especialmente cuando se trata de retratos o fotografías de familia, niños o animales, para mí es imposible considerar esas imágenes artificiales como algo bello. Simplemente no son reales. Les faltan emociones verdaderas, energía emocional y esa maravillosa imperfección que nos hace humanos.

11. En un mundo lleno de perfección y filtros, ¿por qué la autenticidad es hoy más importante que nunca?

Porque nos estamos perdiendo en la perfección. Nos comparamos constantemente con ilusiones y sentimos que nunca somos suficientes.

Toda esta presión de ser más, lograr más, ganar más dinero y parecer perfectos hacia afuera no encaja en absoluto con mi visión del mundo ni con mis valores, aunque yo misma también luche a veces con sentirme insuficiente por ser diferente a muchas personas.

El juicio constante hacia los demás destruye muchísimo. La comparación mata todo lo positivo dentro de nosotros.

La autenticidad es el único verdadero antídoto.

Mostrar que también eres hermosa y válida con arrugas, caos en el fondo, alta sensibilidad, enfermedades crónicas, problemas psicológicos o lágrimas en los ojos se ha convertido casi en un acto revolucionario.

Lo que necesitamos hoy son más personas con verdadera humanidad y más imágenes que se sientan como un hogar seguro.

12. Para terminar: ¿Qué deseas que las personas sientan cuando miren tus imágenes?

Sobre todo, deseo que puedan encontrarse consigo mismas desde el amor.

Cuando personas desconocidas miran mis fotografías, espero que se sientan profundamente emocionadas. Quiero que perciban la conexión auténtica y sientan el deseo de regalarse también una experiencia así, porque entiendan lo sanador que es para el alma ser visto de verdad.

Y para mis clientes que confiaron en mí, deseo que vean estas imágenes como un regalo invaluable. Un regalo para su familia, un regalo para la eternidad y, sobre todo, una prueba de su propia fuerza interior.

Quiero que vean estas fotografías como un tesoro emocional y que sientan cuánta fuerza existe en su propia naturalidad.

Quiero que sepan que exactamente como son en este momento, son absolutamente suficientes y absolutamente hermosos.

Simplemente pregunte ahora

En artefantastisch, valoramos mucho la satisfacción del cliente y ofrecemos soluciones a medida que satisfacen sus necesidades individuales. Nuestro equipo especializado está siempre disponible para ayudarlo con cualquier pregunta que pueda tener con respecto a la compra, venta y arrendamiento de obras de arte.

Correo electrónico

kunst@artefantastisch.de

Teléfono (Christina Paap)

+49 160 410 1085
Die Inhaber von Artefantastisch